La eficacia de las políticas públicas en la reducción de la desigualdad de renta

La recesión económica tuvo un impacto notable en la desigualdad de la renta de los hogares españoles, en particular en la distribución de las rentas del mercado. No obstante, las políticas públicas de transferencias e impuestos a los hogares fueron efectivas y consiguieron reducir esa desigualdad, tal como recoge el estudio Crisis económica y desigualdad de renta en España. Efectos distributivos de las políticas públicas, editado por Funcas.
La publicación, cuyos autores son Samuel Calonge y Antonio Manresa, señala que España fue el país de la OCDE donde la desigualdad de las rentas de mercado creció más durante la crisis, seguido de Grecia, como consecuencia del aumento del desempleo, la mayor desigualdad salarial y el incremento del número de jubilados. Pero, gracias a las políticas públicas redistributivas, ligadas al Estado de bienestar, la desigualdad en esa renta inicial o primaria se redujo un 40,9% en 2007, antes de la recesión, y un 43,7% durante 2012 y 2015.
Estas políticas se materializan en transferencias monetarias, transferencias en especie e impuestos. Los instrumentos redistributivos por excelencia del sistema español son las pensiones, el gasto público en educación y sanidad, el impuesto sobre la renta y el subsidio por desempleo. El más importante son las pensiones públicas, hasta el punto de que llegaron a ser responsable de una reducción de la desigualdad que oscila entre el 48,9% de 2007 y el 52,5% en 2015.
Las cifras reflejan que el sistema público de pensiones español es el instrumento de política económica más importante para la redistribución (intergeneracional) de la renta y que dicho papel se acentúa durante los años de crisis. En cuanto a la redistribución global, en 2012, el año más agudo de la crisis, las pensiones representaron el 49% de dicha redistribución y el subsidio de desempleo, el 9,1%.
El impacto redistributivo de las transferencias en especie, materializadas en los servicios públicos gratuitos de educación y sanidad, fue del 23,6% en 2007 y bajó al 18,7% y 18,4% en 2012 y 2015, respectivamente. Este descenso se debe, en parte, al menor gasto público destinado a estos servicios durante los años de crisis.
En resumen, el Estado del Bienestar en España tiene una función redistributiva notable a la hora de reducir la desigualdad de la renta primaria. Sin embargo, el estudio muestra también que la pobreza y su intensidad aumentaron durante la recesión. Por ejemplo, al considerar la distribución de la renta extendida (renta disponible más gasto público en educación y sanidad), la población de pobres ascendió desde el 11,6% en 2007 hasta el 21,6% en 2012, permaneciendo prácticamente igual en 2015.
Este fenómeno está estrechamente relacionado con el aumento del paro. Así, fueron los trabajadores desempleados y autoempleados los que coparon la población de hogares más pobres, desplazando a los hogares pensionistas hacia decilas más elevadas. Además, la pensión media, en términos nominales y reales, creció durante esos años.
El estudio concluye que la tendencia y nivel de la desigualdad de la renta de mercado es creciente en muchos países europeos, incluida España. Sin embargo, la tendencia de la desigualdad de la renta disponible es más plana y su nivel, menor respecto a la desigualdad de la de mercado. Esto significa que el grado de redistribución de las rentas que imprimen las políticas redistributivas es cada vez mayor.

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